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CONTRA LA TRATA, SIN CONSENSO



Martes, 01 de Abril de 2008

Organizaciones de mujeres cuestionan el proyecto del Gobierno

El oficialismo se dispone a aprobar el proyecto que tipifica el delito de trata de personas para la explotación sexual o laboral. Diversas ONG se oponen a la iniciativa porque dice que, para condenar al explotador, se debe probar que las víctimas no han consentido ser explotadas.

Muchos casos, pocas condenas


Por Mariana Carbajal

Organizaciones de mujeres empezaron a juntar firmas y marcharán el jueves contra el proyecto de ley del Gobierno que busca tipificar el delito de trata de personas para la explotación laboral o sexual. La iniciativa, impulsada por el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, ya tiene media sanción del Senado y sería aprobada en la sesión de la semana próxima en Diputados. El punto más conflictivo –y que más cuestionamientos recibe– es que las víctimas de trata mayores de 18 años tendrán que probar que no han consentido ser esclavas o esclavos. Este aspecto, el del consentimiento, ha sido objetado por diversas ONG y redes que se especializan en el tema de la trata humana y también por el Inadi y la Secretaría de Derechos Humanos. Aunque fueron escuchadas en el Congreso, ninguna de sus sugerencias fueron tenidas en cuenta por el oficialismo. “Como está planteada, esta ley no va a servir para perseguir el delito de trata y seguirá quedando impune y sin protegerse a las víctimas”, sintetizó Marta Fontenla, integrante de la Campaña Ni una víctima más de las redes de prostitución y de la Red No a la trata.


También convocan a la manifestación frente al Congreso, el jueves a las 18, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar-Capital) , La Casa del Encuentro, Mujeres de Izquierda-Capital, Colectiva Feminista La Caldera, entre otras entidades.


El martes pasado, el proyecto obtuvo despacho de mayoría en una reunión conjunta de las comisiones de Legislación Penal, Presupuesto y Hacienda y Mujer, Niñez y Familia, con la firma de legisladores del oficialismo. La diputada del Frente para la Victoria Vilma Ibarra es su ferviente defensora. La voz de las ONG quedó plasmada en el despacho de minoría de la diputada Fernanda Gil Lozano, de la Coalición Cívica, que sumó también el apoyo del radicalismo. En el kirchnerismo además hay algunos legisladores que avalan los cuestionamientos al proyecto oficialista, como Stella Maris Córdoba y Oscar Massei, que presentaron también proyectos alternativos, pero tampoco tuvieron eco en el bloque del FV. “El tema de la trata de personas no tiene que ver con una cuestión partidista sino de derechos humanos y de conciencia”, señaló Córdoba a Página/12. La diputada Córdoba criticó la posición “un poco intransigente” de su propia bancada para aceptar introducir modificaciones al proyecto que se aprobó en noviembre de 2006 en el Senado. En ese entonces, Vilma Ibarra era titular de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales de la Cámara alta y se encargó de promoverlo. En apoyo al proyecto, el día que tuvo la media sanción, estuvo presente en el recinto Aníbal Fernández, entonces ministro del Interior.


El polémico proyecto define como “trata de mayores de 18 años” a “la captación, el transporte o traslado, la acogida o la recepción, ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, o pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere consentimiento de ésta”. La pena prevista para este delito es de 3 a 6 años de prisión y puede llegar a los 10 si el culpable fuese cónyuge o familiar directo, funcionario público o si interviene una organización delictiva, es decir, si “el hecho fuere cometido por tres o más personas” o “si las víctimas fueren tres o más”.


En casos de menores de 18 años, “el ofrecimiento, captación, transporte o traslado” configuran trata aun cuando no se den las restantes condiciones, y el “asentimiento de la víctima no tendrá efecto alguno”. Las penas pueden llegar a 15 años.


La “explotación a la que se refiere la normativa abarca las siguientes posibilidades: la reducción a la esclavitud o a la servidumbre, los trabajos forzados, el comercio sexual y la extracción ilícita de órganos.


“Nos oponemos al proyecto del oficialismo porque distingue entre víctimas mayores y menores de 18 años y porque cuando son mayores, establece que es necesario probar que el delincuente actuó con violencia, abuso, engaño, amenazas, etc., para que exista delito. Ello implica que se presume que pueden prestar consentimiento con su propia explotación. De esa manera se favorece la impunidad de los proxenetas y tratantes. Y no se protegen efectivamente los derechos humanos de las personas víctimas de trata”, resumió en diálogo con este diario Sara Torres, presidenta en Argentina de la Coalición contra la trata de la Mujer (CATW).


Consultada por Página/12, Vilma Ibarra sostuvo que si se aceptan las reformas que plantean las ONG, “tenés que meter presos a todos los dueños de los prostíbulos y se van a rentabilizar en manos de la policía. Nadie cree, entre los fiscales y los jueces, que es el momento de ilegalizar todos los prostíbulos. Va a ser contraproducente. Las mujeres que no arreglen van a tener que ir a atender a los clientes a sus casas delante de sus hijos. La prostitución es un problema social gravísimo. Y hay que respetar que una persona adulta pueda decidir elegir ejercer la prostitución”.


–Pero hoy ya los prostíbulos están prohibidos y, sin embargo, todo el mundo sabe que existen...


–Hoy los habilitan con otros nombres, como whiskerías o casas de masajes. Hay un problema con los operadores judiciales para cerrarlos. Son delitos que en general están amparados por el poder y no se consiguen condenas –reconoció Ibarra.


Para la diputada de la Coalición Cívica, la historiadora y feminista Gil Lozano, si se incorporaran los cambios propuestos por su despacho de minoría “los proxenetas irían presos”. A su entender, “no hay voluntad política para perseguir la trata y terminar con el delito”. “En Colombia –agregó Mercedes Assorati, del Programa Esclavitud Cero de la Fundación El Otro– se probó un tipo penal como el que busca establecer el proyecto oficial y la experiencia fue que se lograron condenas en lo que hace a menores, pero no en caso de mayores de edad. Por esa razón, en el 2005 Colombia tuvo que cambiar el tipo penal y equiparar a mayores y menores de edad. Lo que pedimos a los legisladores es que no cometamos el mismo error en la Argentina.”


El Ejecutivo quiere que la ley se apruebe lo antes posible. El proyecto podría tratarse en la próxima sesión, el miércoles 9.


TRATA DE PERSONAS –EL CONSENTIMIENTO DE LA VÍCTIMA DE TRATA DE PERSONAS NO TENDRÁ EFECTO ALGUNO. - 1º PARTE

La ley que apoyan las asociaciones contra la Trata de Personas.

El proyecto de Ley presentado por la Diputada Nacional, por la Provincia de Tucumán, Stella Maris Córdoba, “PREVENCION, PROTECCION, ASISTENCIA A LA VICTIMA Y SANCION DEL DELITO DE TRATA DE PERSONAS”, es uno de los proyectos sobre este tema que más repercusión ha tenido en los últimos días.

De sancionarse, la ley tendría como objetivo, “implementar medidas destinadas a prevenir y sancionar la trata de personas y asistir a sus víctimas”, aplicando el concepto de Trata definido por las Naciones Unidas en el Protocolo de Palermo: “Transporte o traslado (...) acogida o recepción de personas, con fines de explotación”

Uno de los motivos por los cuales se presenta este proyecto es, se afirma, el incumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado Argentino frente a los Organismos Internacionales: combatir y erradicar las organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas y la asistencia a las víctimas.

Este proyecto de Ley surge de las mejores intenciones de la diputada tucumana: “... finalizar con esta situación de profunda y lamentable vulnerabilidad para hacer frente a las nuevas amenazas del Siglo XXI, abarcando el fenómeno desde la protección y ayuda a las víctimas del delito de trata de personas, respetando y haciendo respetar el bien jurídico a proteger constituido por el libre desarrollo de la personalidad, derivado del principio de la dignidad humana, la prevención y la lucha contra el delito y la promoción y concientización de parte de todos los actores gubernamentales entre sí y de estos con las organizaciones no gubernamentales y otros elementos de la sociedad civil, a fin de diseñar y poner en acción una política de Estado integral frente a la trata de personas, que acompañe aquellas implementadas por nuestros países vecinos y hermanos y junto a ellos y a la comunidad internacional, para lograr erradicar estos delitos y alcanzar el pleno respeto y goce de los derechos humanos de nuestro pueblo...”

Además, parte de la base de una enumeración de casos que involucran a alrededor de 54 mujeres jóvenes y adolescentes, entre ellos el de Marita Verón , 50 paraguayas y 10.000 dominicanas que han sido traficadas a nuestro país. Por otra parte, como fundamento también se menciona las cifras otorgadas por los Organismos Internacionales, en especial el de la Organización Internacional del Trabajo, según los cuales, unas 500.000 personas estarían involucradas en el tráfico de personas en nuestro país.

La diputada afirma, que según “como nos lo plasma la realidad”, son “miles” las personas, vendidas, son engañados o sometidas a la explotación sexual, de servidumbre o laboral. Por ello, es necesario legislar “urgente” abordar el problema en forma “preventiva, asistencial y penal”.

PONIENDO EL CUERPO EN BUENOS AIRES

Diario Perfil, 2/3/08






El escritor Ernesto Mallo (autor de las novelas La aguja en el pajar y Delincuente argentino) recogió el guante: recorrer las calles de Buenos Aires y averiguar cuál es la oferta sexual que ofrecen, en qué barrios, con qué códigos, arriesgando qué cosa y, sobre todo, a qué precio. Las prestaciones no han cambiado a lo largo de los años, pero sí las prestadoras, como las dominicanas que “hacen la calle” por Constitución, que llegaron a estas playas durante la fiesta menemista y que ya tienen carta de ciudadanía.


Recomendamos leer este artículo para obtener un panorama general del mismo discurso que gira en torno a la prostitución desde fines del siglo XIX:
- "Las necesidades económicas y la falta de instrucción" son los principales motivos que llevan a una mujer a la prostitución, comenta el autor.
- La mayoría, son trabajadoras por cuenta propia, o combinan con otras profesiones, mucamas, manicuras..."
- "Buenos Aires, es la ciudad con más burdeles en el mundo", según investigaciones de la legislatura porteña, se afirma en el artículo.

Tal como a principios del siglo XX, cuando el libro de un periodísta "El camino a Buenos Aires", de Albert Londres, en la actualidad aparecen innumerables artículos y opiniones sobre el tráfico de mujeres y la prostitución, que surgen a partir del un proyecto de un medio de comunicación, "una novela diaria". Así, al igual que antaño "Buenos Aires, es el centro del mal".

La duda surge al ver que se cita como investigador al órgano que aprobó el límite al ejercicio de la prostitución, de acuerdo a los parámetros legalmente establecidos para el espacio público, y que parece no percatarse que en todo el territorio argentino los prostíbulos son ilegales. ¿Qué pensarán hacer con esos más de ciento veinte establecimientos "relevados"?

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0238/articulo.php?art=5947&ed=0238

TRATA DE MUJERES: ¿UN PROBLEMA ACTUAL?


La Argentina adhiere a todos los tratados internacionales respecto a la trata y tráfico de personas a partir del año 2002. Además, desde la década de 1930, debido a la presión de organismos y asociaciones internacionales, se enmarca en la tradición legal abolicionista en relación a la prostitución evitando castigar a la persona que la ejerce pero penalizando al entorno que la facilita o la promueve. Esta misma postura es la que mantiene actualmente respecto al tráfico de mujeres a nivel el mercado sexual.

El tráfico de mujeres surgió como problema internacional a mediados del siglo XIX a partir de la preocupación de los países europeos sobre el destino de las mujeres migrantes hacia América, que en general eran consideradas como víctimas de redes internacionales de tratantes de blancas. En aquel momento, la prostitución estaba ligada a las nociones de género, la reproducción y el capitalismo. Al tomar conocimiento de esto, los dirigentes políticos argentinos percibieron la necesidad de controlar la prostitución como una manera de impartir modelos de higiene, vida familiar y estabilidad económica para toda la población, especialmente a través del seguimiento a todas las mujeres que darían nacimiento a los futuros argentinos. (Guy, 1994:13) Por ello es que a partir de 1875 comienza el período de prostitución legalizada con el claro objetivo de controlar las enfermedades venéreas y a la inmigración incipiente. Según Donna Guy, autora del libro “el sexo peligroso” el control de la prostitución hacía referencia a un temor ligado “al problema del manejo de las nuevas clases trabajadoras, en tanto potenciales revolucionarios”.
Para 1890 comienza la época de la trata de blancas a gran escala, según la percepción de quienes estaban involucrados en la lucha contra la abolición de la prostitución. Por ello, varias asociaciones civiles se instalaron en Buenos Aires para realizar tareas de rescate y prevención instalándose en el puerto para detectar y brindar ayuda a las víctimas de la trata. La Ciudad era señalada como un puerto de destino para las “esclavas blancas” no sólo desde Europa sino que en la misma Buenos Aires se alzaban voces alentando a las mujeres a que denunciaran si eran víctimas del tráfico internacional. En este período los principales agentes diseñadores de políticas de control de la prostitución fueron médicos, especialmente Emilio Coni y José María Ramos Mejía quienes sugirieron ubicar a los prostíbulos en radios céntricos para favorecer su control. Estos médicos formaban parte de la corriente de pensamiento posteriormente denominada Higienismo que había surgido en 1852 para promover una alianza de grupos que permitiera llevar adelante el proyecto modernizador liberal. Utilizaron un modelo de análisis salubre/insalubre tanto a nivel médico como social que imaginó a las enfermedades epidémicas como el enemigo que amenazaba a la sociedad (Salessi, 2000: 14) Además, el proyecto higienista tenía “la intención de viabilizar una costosa, pretenciosa y radical remodelación urbana de las capitales estableciendo nuevos parámetros de administración enraizados en un supuesto conocimiento técnico, neutro y racional de las ciudades” (Schettini Pereira, 2002:1) Según, Cristiana Schettini Pereira, investigadora del CEL , los estudios que tratan a la prostitución a partir de la segunda mitad del siglo XIX asociaban a los grandes movimientos de inmigración de los trabajadores europeos con historias sensacionalistas sobre un misterioso tráfico de mujeres europeas. Las versiones más corrientes de esas historias señalaban que las mujeres viajaban engañadas por “maliciosos hombres organizados en verdaderas asociaciones criminales”, terminando obligadas a prostituirse en tierras lejanas y desconocidas. (Schettini Pereira, 2002:9). Basadas en estas historias, las voces “abolicionistas” se hacían sentir cada vez más hasta lograr que se sancionen leyes que castigaran la facilitación o el usufructo de la prostitución ajena.
En la actualidad, el tráfico de mujeres ha resurgido como problema pero en sentido inverso: los países menos desarrollados como proveedores de mujeres a los países desarrollados. Durante los últimos dos años se han presentado al Congreso Nacional más de 100 proyectos relativos a la trata y tráfico de Personas
Hay tres proyectos de ley, presentados simultáneamente en Marzo de este año, con el objetivo de lograr sancionar un “programa nacional de prevención y asistencia a las victimas de la trata de personas y explotación sexual”. En uno de estos proyectos un diputado afirma que “…la Argentina es el principal país de destino y tránsito hacia Europa de chicas paraguayas esclavizadas por redes de prostitución [basándose en] un contundente informe de la Organización Internacional para las Migraciones” . Así, tal como a principios del siglo XX, se evidencia una interacción entre organismos internacionales, dirigentes argentinos y asociaciones de la Sociedad Civil: “proponemos una coordinación de todos los ámbitos institucionales involucrados incorporando las organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales e iglesias de todos los credos que vienen trabajando en la protección a las víctimas” . A partir de aquí, se hace necesario indagar cuáles son las condiciones y por qué se da en este momento el resurgimiento del tráfico como problema. Además, huelga reflexionar sobre cuales son las relaciones existentes entre las mujeres que intervienen en el mercado sexual y las “organizaciones de la sociedad civil” especialmente las iglesias y grupos religiosos de la zona.
Las fronteras, ahora, son señaladas por miembros del poder ejecutivo y legislativo nacional y provinciales, organismos internacionales y asociaciones de la “Sociedad Civil” como lugares de que permiten que circulen las mujeres para ser explotadas en la industria sexual de los países más desarrollados. Según Montenegro y Giménez Béliveau, definir exactamente qué es una frontera es una tarea un tanto dificultosa. Las autoras comentan que la literatura sobre fronteras, “utilizan el término no sólo para referirse a entidades político geográficas o a algún otro tipo de demarcación espacial sino que también aluden a un sentido metafórico, más amplio” (Montenegro, S. y Giménez Béliveau, V, 2006:29) El trabajo de estas autoras, es fundamental para comprender la especificidad propia de la Triple Frontera, que comenzó a ser concebida como tal a partir de 2001, luego del atentado de a las Torres Gemelas en Nueva York, EEUU. Tanto medios de prensa nacionales e internacionales como organismos internacionales y en especial el Departamento de Estado de los Estados Unidos relacionaron la zona “a un espacio transnacional, una tierra sin ley que escapa a los controles estatales”.
Todos los Organismos Internacionales se encuentran mancomunados en la lucha contra el “tráfico de mujeres y niños”, por ejemplo, la Organización Integral para las Migraciones (OIT) lanzó una campaña pública contra la trata de personas en la Triple Frontera “con el objetivo de combatir, sensibilizar y generar conciencia en la población de las tres ciudades fronterizas, contando con el apoyo de organizaciones civiles: PRODENA de Ciudad del Este, Comité Multisectorial de lucha contra la ESCI de Puerto Iguazú y el Comitê local de Foz do Iguaçu.”
Siguiendo a Kamala Kempadoo, especialista en estudios de género, la referencia “anti-tráfico” adoptada actualmente por las Naciones Unidas y otros organismos internacionales defienden intereses económicos de grandes corporaciones, agencias multilaterales y no los de los migrantes de los países más pobres. Además, señala la autora, existe una industria “anti-tráfico” que incluye numerosos funcionarios y recursos especialmente asignados contra este delito. El objetivo de esta asignación de recursos es adoptar nuevas medidas y métodos para arrestar traficantes, generalmente de nacionalidades de países menos desarrollados, y brindar asistencia a las víctimas. La guerra contra el tráfico y las agendas políticas están lideradas por los Estados Unidos. (Kempadoo, 2005:66-71) El Departamento de Estado norteamericano publica todos los años un “Reporte Anual del Tráfico de Personas”. Allí, se clasifica a los países en tres categorías según las estrategias aplicadas para combatir el “tráfico” y la concordancia con los parámetros legales norteamericanos. Los de la primera categoría son los que están alineados con EEUU, los de la segunda, en la cual se encuentran Brasil, Paraguay y Argentina, son los países que hacen “buenos esfuerzos” pero que necesitan seguir trabajando para alinearse y, los de la tercera categoría son los no-adaptados, factibles de recibir sanciones (negación de préstamos, negación de ayuda humanitaria, etc.). Actualmente Argentina se encuentra en la “lista de observación” y por ello es que para fines de 2007 debe tener su “programa nacional de prevención y asistencia a las victimas de la trata de personas y explotación sexual”. (Trafficking in Persons Report: 41)Por ello, en Octubre de este año, la contienda en el parlamento se resolvió a través de un decreto presidencial, la prevención y erradicación de la trata se ubican en el ámbito del Ministerio del Interior.
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Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos
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