Un espacio para que hablemos de política criminal y de respeto a los derechos humanos. De seguridad y de inclusión ciudadana. De cárceles y de personas privadas de libertad. Para el debate y la acción. Para la crítica y la propuesta. Porque asumimos el compromiso de compartir lo que sabemos, sabiendo que todo conocimiento es parcial y limitado.
Nuestra Visión
Quienes constituimos el Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC) podremos ser calificados, alternativamente, de formales, ingenuos, traidores, o criminales.
Se nos llamará formales, porque entendemos que el cumplimiento de las garantías constitucionales y de los derechos humanos de todas las personas sometidas a las intervenciones del sistema penal, es mucho más que una mera formalidad, pero aunque así se defina, debe ser respetada como un límite infranqueable.
Se nos criticará por ingenuos, cuando planteemos que en la inmensa mayoría de las personas que son atrapadas por el sistema penal, existen conflictos, vulnerabilidades, carencias y dolores, y que el modo en que se castiga una parte –solo una parte- del delito no es más que un reparto de más dolor y más sufrimiento.
Se nos acusará de traición, porque evitaremos sumarnos al coro de fanáticos que hablan de guerra contra el delito, de batallas contra los criminales, de aislar a las manzanas podridas de la sociedad, conminando a elegir de qué lado estar, bajo pena de excomunión.
Finalmente, se nos pondrá del otro lado, del lado de los otros: anarquistas, subversivos, niños, pobres, piqueteros, delincuentes, criminales. La construcción de un otro monstruoso y carente de humanidad facilita su exterminio. Un exterminio que siempre comienza por los ajenos, hasta que en algún momento, toca a los propios.
Pero además de todo eso que podemos ser, somos especialistas en criminología. Varios de nosotros nos hemos formado en la Maestría en Criminología de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y tuvimos como docentes a los más importantes profesores que este país tiene en la materia. Durante dos años, y al preparar nuestras tesis, discutimos sobre el delito, las penas, la cárcel, las fuerzas de seguridad y el castigo, con jueces, defensores oficiales, fiscales, camaristas, funcionarios públicos, antropólogos, investigadores sociales, epistemólogos, psiquiatras, médicos forenses, penalistas. Adquirimos un saber, que intentaremos socializar, porque no queremos que esos conocimientos se transformen solamente en un diploma, o en materia de debate entre convencidos.
Y, por último, tenemos práctica, conocemos lo que sucede en los pasillos de los juzgados, en los pabellones de las cárceles, en los estrados de los tribunales, en los lugares donde se discuten las leyes. Hay entre nosotros/as quien trabaja en la justicia, en una defensoría oficial, o recorriendo tribunales; en el poder legislativo; en organismos de control; en la defensa de los derechos humanos de los presos; en la investigación.
Entonces, desde una posición que no será neutral, ni objetiva, porque somos sujetos que defendemos posiciones; con nuestros conocimientos teóricos y con nuestras prácticas cotidianas, intentaremos poner en discusión todos los temas que se vinculan con la política criminal. No es casual que lo hagamos en este momento, en el que el concepto de seguridad pública es utilizado en un sentido que también queremos discutir, y en cuyo nombre se cometen actos que solo pueden preanunciar nuevas heridas colectivas. Lo hacemos como una necesidad personal, y –formados todos nosotros en la universidad pública- también como un modo de actuar responsablemente devolviendo a la comunidad lo que recibimos de ella.
Buenos Aires, 24 de abril de 2004
Somos integrantes del CEPOC en la actualidad: Orlando AGUIRRE (sociólogo), María Laura BÖHM (abogada y criminóloga, Alemania), Claudia CESARONI (abogada y criminóloga), Mariano D'AMBROSIO (abogado), Silvana GARBI (socióloga), Gabriela IRRAZÁBAL (socióloga), Pablo Antonio MATKOVIC (abogado), Bárbara Montserrat RAMIREZ (abogada).
CONTACTO: cepoc.dh@gmail.com
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